Mi historia comienza el 7 de diciembre de 1994, cuando las mañanas eran frías, muy frías y, para colmo, me costaba llegar puntual al trabajo.
Cinco días después sigo llegando tarde y me dije: “¡Basta. Hasta aquí hemos llegado!” Al día siguiente, martes 13 de diciembre, me desperté y tuve una idea emprendedora: “Ya que carezco de tiempo, he de ahorrarlo”, dije para mis adentros.
Ahora tengo una cosa muy clara. En otra vida más prefiero llegar tarde a trabajar que volver a afeitarme con la maquinilla eléctrica a la vez que me estoy duchando.
© Alejandro Rodríguez Mangas.
Imagen: Flickr
Ella
Mirada perdida, mirada perdida en el cielo, cielo que brilla, ¿o no brilla? No sé. Eso no tenía importancia. Lo que en realidad importaba era ella. Sus ojos, sus labios, su pelo, su mirada, ¿perdida en el cielo? No. ¿Perdida en mis ojos?. Lo dudo…
Y sí, la quiero por esa maldita estupidez de perseguir a los que nos hacen daño.
© Jaime Fernández Gómez.
¿Dónde estarás?
Como todas las noches al llegar del trabajo voy a cenar. Enseguida me doy una pequeña ducha y voy a tu encuentro. Pero llevo varios días buscándote sin encontrarte. ¿Dónde estarás? Sabes que me haces mucha falta, tal vez por eso te escondes. Sabes que necesito sentirte en mi cuerpo desnudo cada noche. Pero te busco y no te encuentro. ¿Dónde estarás? Tal vez te cansaste de mí. Pero yo sin ti no puedo dormir. Te busco pero no te encuentro. ¿Dónde estarás, maldito pijama?
© Nathieli da Silva.
Sueño o realidad
Una tarde en la que no le veía sentido a la vida, ni por qué tuve que existir, fui al borde de un acantilado. Accidentalmente me resbalé y, cuando el viento azuzaba mi cara, empecé a ver toda mi vida pasar en unas simples diapositivas. En ese mismo momento decidí que ya no quería morir, que me gustaba la vida que tenía y empecé a gritar y a gritar. Entonces me desperté…
© David Haro.
Mandamientos
Iluminose el cielo sobre aquel banco del parque y por uno de los numerosos rayos de sol descendió un papel que decía: “Para ti, la persona más vaga de la tierra he creado estos mandamientos:
Primero. Se nace cansado y se vive solo para descansar.
Segundo. Ama a tu cama como a ti mismo.
Tercero. Si ves a alguien descansando, ayúdalo.
Cuarto. Descansa de día para que puedas dormir tranquilo de noche.
Quinto. El trabajo es sagrado, “no lo toques”.
Sexto. Aquello que puedas hacer mañana no lo hagas hoy.
Séptimo. Trabaja lo menos posible. Lo que tengas que hacer que lo haga otro.
Octavo. Cálmate, que nunca nadie murió por descansar.
Noveno. Cuando sientas deseo de trabajar, siéntate y espera a que se te pase.
Décimo. Si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos.
© Cristian Revuelta Pineda. Adaptación según copia realizada en: http://foros.hispavista.com/imp/706702/chistes/6/706702/m/los-10-mandamientos-del-vago/
¡Qué vida más injusta!
¡Tururú! ¡Tururú!
¡Qué feliz iba Ramoncete por aquella cocina! La verdad, no se imaginaba lo que se avecinaba tras él hasta que se dio la vuelta y lo vio… unas grandes manos sujetaban el artilugio asesino.
¡Plaff!
¡Pobre Ramoncete! ¡Quién le diría que acabaría con él ese matamoscas!
© Rebeca Alonso.


0 comentarios:
Publicar un comentario